miércoles, 4 de julio de 2018

¡Silencio, se rueda!

Vivir en un pequeño álbum de fotos desde hace tres décadas sin ser una foto me hace sentir especial y diferente, aunque aquí dentro seamos todas iguales. Ser una pieza de coleccionismo sin ser un cromo, una moneda, un sello o una figura le hace a una verse como algo de valor y foco de envidiosas miradas de los objetos anteriormente citados.

De todos modos, nadie debe sentirse superior a nadie. Como dice la célebre frase de la obra maestra Old Boy de Park Chan-Wook: "sea un grano de arena o una roca, en el agua se hunden igual". Y es que hay determinados actos que, aun con diferencia en su dimensión, tienen al final la misma consecuencia.

El cine da lecciones, y esto se lo digo a todo aquel que dice que solo es un refugio para cobardes que no tienen nada más interesante que hacer en la vida. Y también aquellos que afirman que se trata de un reflejo para frustrados que buscan en la ficción todo aquello que no han podido ser en la realidad. Bendita ignorancia.

Supongo que, de alguna manera, el séptimo arte transmite las cualidades humanas de sus genios. Y se me viene a la cabeza la perfección de Kubrick, la intriga de Hitchcock, el ingenio de Chaplin, la curiosidad de Nolan, la claridad de Eastwood o la innovación de Kurosawa y Spielberg. Y no se me echen encima fanáticos de otros genios porque estos son solo algunos ejemplos.

A mí me da mucha pena la pérdida paulatina del clásico visionado en sala de cine. Hoy día con un presupuesto relativamente modesto todo el mundo puede montarse su propia sala en casa. Sírvanse de una tele grande y una barra de sonido o "home cinema", las películas a la carta, y ya está todo hecho.

Es una realidad. La sociedad evoluciona y hay que saber adaptarse. Y el que no lo hace sencillamente muere. Grandes compañías de sectores tradicionales deben saber dar la mano al cambio y caminar juntos. No quiero empezar a divagar, sobre esto podría estar hablando horas, pero solo digo que aquel que no ande se cansará de permanecer de pie.

Y se lo dice una antigua entrada de cine, concretamente de La Mosca de Cronenberg. Cada nueva compañera que llega al álbum es recibida con júbilo y alegría, somos una gran familia. Haya los cambios que haya a nuestro alrededor, nosotras permaneceremos en el tiempo tal cual vinimos al mundo. ¡Y espero que sea por muchos años!

1 comentario:

Victor Souto dijo...

No hay nada como disfrutar de una película en la gran pantalla.