miércoles, 24 de agosto de 2016

Descanse en paz Don Victoriano

Nos dejó a los 74 años. Don Victoriano Souto Lorenzo, un gallego de los auténticos, una de esas personas queridas y respetadas por todos. Hoy, 34 días después de su fallecimiento, pienso en todos esos momentos que compartimos juntos, muchos, muchísimos. Él nunca supo de mi existencia pero yo siempre le admiré desde mi modesta esquina de la habitación.

Simplemente soy una estatuilla de madera, postrada en una pequeña mesa haciendo compañía a una antigua lámpara de latón. Don Victoriano fue un hombre afable, considerado y de buena voluntad; quizás algo estricto en algunas ocasiones, pero siempre justo y con principios. Su esposa Fina lo amó y cuidó de él hasta el último día y para su hijo Víctor siempre fue una referencia a seguir. Aún recuerdo risueño cómo correteaba por esta sala el pequeñajo mientras Don Victoriano le seguía jugando al poli y al ladrón.

Formó una familia con el mejor de los propósitos e hizo de su hijo un joven respetuoso, simpático y buena persona. De tal palo, tal astilla. No tuvo una vida sencilla pero siempre supo poner una solución a un problema, siempre supo superar las vallas que el destino le puso y siempre supo poner una sonrisa y una dosis de tranquilidad allí donde la tristeza o la desesperación reinaba a su alrededor.

El pueblo de Mugardos añora ahora esos tranquilos paseos de un militar ya retirado, su mirada locuaz y su palabra sincera y leal. Recuerda cómo deambulaba por sus estrechas calles siempre saludando a todo el mundo con esa noble sonrisa que despertaba hasta al más meditabundo. Poniéndose el sol Don Victoriano llegaba a casa, tomaba el periódico del día y se sentaba en el sofá enfrente de mí. Leer el diario al final de la jornada era su vieja costumbre, a veces acompañado de una pequeña copita de vino. Esos pequeños placeres de la vida...

Siento cómo los demás objetos de esta habitación también le echan de menos. Estamos poco habladores y muy apesadumbrados desde que nos dejó y aún no sabemos muy bien cómo encauzar esta nueva ruta a seguir sin nuestro gran amigo. Los días irán llenando poco a poco este vacío, de momento es duro, pero su recuerdo es tan grande que hace que nos sintamos muy orgullosos de haber formado parte de su vida todos estos años, unos más tiempo que otros, pero todos orgullosos.

Descanse en paz, Don Victoriano, se lo merece maestro.


3 comentarios:

Victor Souto dijo...

Muchas Gracias!
No se me ocurre nada más que decir que resuma lo que siento al leer esto. Muy bonito.
GRACIAS AMIGO!

objetoshablan dijo...

Un auténtico placer amigo.

CFM dijo...

Ya se ha añadido su blog al directorio gratuito DirectorioDblogs.
Un saludo.